- Home
- Wiki de San Lorenzo
- Viejas Glorias De San Lorenzo
Viejas Glorias De San Lorenzo
Crear artículoAntes de crear un nuevo artículo, por favor accedé al buscador y comprobá que no tenemos el artículo que intentas crear. Si no existe todavía crealo, si ya existe podés editarlo para añadir la información que no tenemos. ¡Gracias!
Viejas Glorias De San Lorenzo
Enviar a un amigo 
· ÁNGEL ZUBIETA, EL GRAN MAESTRO Ángel Zubieta nació en el País Vasco en el año 1918. Con sólo 16 años jugó con el Athletic de Bilbao y a los 17 debutó con la selección. Seguramente cuando daba sus primeras patadas al balón en Galdácano, Ángel Zubieta no podía imaginar que acabaría siendo un mito del Club Atlético San Lorenzo de Almagro de Buenos Aires. Sin embargo, en ocasiones la realidad supera a la ficción y el protagonista del post que publico, todavía hoy, medio siglo después de que colgara las botas, es el tercer jugador que más partidos ha disputado con el Ciclón. Zubieta comenzó jugando en el Athletic en 1935, con sólo 17 años. En su primera campaña salió campeón de Liga siendo uno de los pilares básicos de los leones. Sus grandes actuaciones le llevaron a la selección española, convirtiéndose en el jugador más joven en debutar con el conjunto nacional. Su carrera parecía meteórica pero entonces estalló la guerra civil y a partir de ese momento su trayectoria tomó un giro radical. El gobierno vasco creó una selección de Euskadi para promocionar la región y la República en el exterior, así como con el fin de recaudar fondos para los refugiados vascos. Primero actuó en Europa y más tarde, cuando cayó Bilbao en manos de tropas nacionales, decidió proseguir su gira por México y Cuba. A pesar de que la selección de Euskadi se integró en una competición azteca, al final el conjunto vasco acabó desapareciendo y sus estrellas se desperdigaron a lo largo y ancho del planeta. Algunos regresaron a España, otros se quedaron en México y Ángel Zubieta, acompañado más tarde por el goleador Isidro Langara, Emilín e Irarragorri, fichó por San Lorenzo, dispuesto a comenzar una nueva vida. Los dos últimos tuvieron un paso inadvertido por el Cuervo. Langara sí consiguió asentarse. Permaneció cuatro temporadas en Boedo y dejó huella logrando más de cien goles. Nadie olvida su debut ante River, al que le hizo cuatro, a pesar de que ese mismo día había arribado a Buenos Aires. Llegó a ser máximo goleador en 1940 de la liga argentina pero emigró a México, al Real Club España en 1943. Zubieta, en cambio, estuvo trece campañas en la Avenida de La Plata. Era un duro centrocampista defensivo, una roca que aportaba seguridad a un conjunto azulgrana que en la década de los cuarenta se distinguió por su gusto ofensivo. Zubieta era una especie de contrapunto a la inolvidable línea delantera compuesta por Farro, Pontoni y Martino. Tenía un criterio de juego excelente. Detestaba que el equipo jugara por arriba y cuando el balón no circulaba por el piso, cuando se rifaba el cuero, estallaba en cólera contra sus compañeros. Su liderazgo en el campo le convirtió en capitán del conjunto que en 1946 salió campeón . Ese mismo equipo, tras ganar la liga argentina, protagonizó una gira por Europa inolvidable. Jugó diez partidos y cayó sólo en uno ante el Real Madrid. Dio auténtico recitales, despojó maestría y tumbó en dos ocasiones a la selección española y en una a la portuguesa. Los años fueron pasando y el vasco se convirtió en un mito que no se olvida. La línea que componía con Grecco y Colombo en la medular es imprescindible para poder explicar la historia de uno de los cinco grandes del fútbol argentino. Zubieta jugó 352 partidos . Sólo dos jugadores tienen más encuentros con la camiseta de San Lorenzo. Zubieta regresó a España para colgar las botas en el Deportivo. En La Coruña estuvo cuatro campañas, las dos últimas compaginándolas como entrenador. Por aquella época no escondía ya un vicio, el del tabaco, que nunca le abandonó. Zubieta no dudó en regresar a Argentina para embarcarse en aventuras apasionantes como la que protagonizó al frente del Deportivo Español a finales de los cincuenta. Cogió al Gallego en la D y lo dejó a un paso de Primera, completando Carmelo Faraone la hazaña de subir a este entrañable club a la máxima categoría del fútbol argentino. Luego regresó a España para entrenar al Athletic de Bilbao, Valladolid y Real Jaén entre otros. También probó suerte en México con los Pumas y en Argentina para dirigir al Atlético Atlanta. Zubieta fallecio en 1986 en Buenos Aires a los 67 años de edad en la ciudad que le dio la gloria, o sea, en la capital de Argentina.
· Isidro Lángara Galarraga, 1912-1992. Nació en Pasajes, Guipúzcoa, el 25 de mayo de 1912, y falleció en Andoain, Guipúzcoa, el 21 de agosto de 1992. Es considerado por muchos entendidos como el jugador más importante de cuantos han militado en las filas del Real Oviedo. Tras iniciar sus pasos en el fútbol en modestos equipos de aficionados en las Vascongadas, en 1930 y con la mayoría de edad cumplida, fichó por el Real Oviedo, compartiendo equipo y jugador una carrera ejemplar. Debutó con el equipo ovetense en la Segunda División y en 1933 logró el ascenso a Primera División. Con el Real Oviedo sería tres veces máximo goleador de Primera División en las temporadas 1933-34 (27 goles), 1934-35 (26 goles) y 1935-36 (27 goles), que ayudarían a los excelentes resultados del equipo, que alcanzó el tercer puesto en la clasificación liguera en las dos últimas temporadas reseñadas. Para los analistas estas temporadas son las más importantes de la historia del club. Esta brillante etapa se cerró dramáticamente con la Guerra Civil, que obligaría a la suspensión de la competición y a que los futbolistas más brillantes del equipo, como Herrerita, ficharan por otros clubes, debido a la situación de ruinas de la ciudad y del estadio del equipo durante varios años tras la contienda. En esta primera etapa con el Real Oviedo, Lángara jugó 220 partidos oficiales y marcó 281 goles. Durante el conflicto, Lángara combatió en las filas del Frente Popular y formó parte de la denominada Selección de Euskadi, fundada por el Gobierno Vasco para recaudar fondos en Europa. Una vez caído el Frente Norte, Lángara continuó con su gira en el combinado por América, pasando por lugares como Cuba, Méjico y Argentina. En Méjico jugó la Liga Mayor de 1938-39 bajo la denominación de Club Deportivo Euskadi, logrando el segundo lugar. Ese mismo año el final de la Guerra Civil provocó la disolución de la selección de Euskadi y Lángara se mantuvo exiliado voluntariamente, jugando en Argentina junto a su compañero Ángel Zubieta en la formación del San Lorenzo de Almagro. En ese club militó cuatro temporadas, sumando un total de 121 partidos disputados en Primera División y 110 goles anotados, lo que le convierte en el séptimo máximo goleador de la historia de ese club. Sus numerosas anotaciones le convirtieron en máximo goleador del campeonato argentino en aquellos años. En 1942 el San Lorenzo visitó México, jugando un total de diez partidos en los que Lángara sumó 23 tantos. En 1943, Lángara fue contratado por el Real Club España de Méjico, donde logró 27 goles en su primera temporada, 38 en la segunda y 40 en la tercera, lo que le sirvió para ser dos veces máximo goleador y conseguir una Copa y una Liga. Finalmente, en 1946 puso fin a su exilio voluntario y regresó a España, volviendo a jugar en el Real Oviedo en una segunda etapa donde su veteranía hizo que bajase su rendimiento. Así, jugó dos temporadas en el equipo azul, marcando 18 goles en 20 partidos en la temporada 1946-47, para convertirse en un jugador secundario en la 1947/1948, en la que sólo jugo 9 partidos y marcó 5 tantos. Tras esta última temporada regresó a Méjico para retirarse como jugador y residir en el país. Posteriormente se convirtió en entrenador del Puebla F.C., con el que ganaría un título de la Copa de Méjico en 1953. Entre sus logros con la selección española destacan sus 12 internacionalidades, que le sirvieron para conseguir marcar 17 goles y ostentar una de las mejores marcas de tantos anotados por partido. Su debut con la selección se produjo en 1932 y jugó su último partido como internacional en 1936. Participó en el Mundial de Fútbol de Italia en 1934, donde jugó dos partidos y marcó 2 goles que eliminaron a Brasil. Sin embargo, en su segundo encuentro, ante el anfitrión Italia, se lesionó y no pudo jugar el tercer partido de España en aquel torneo, que supuso su eliminación. Poco antes de fallecer, Isidro Lángara volvió a su Guipúzcoa natal, donde tuvo lugar su deceso, el 21 de agosto de 1992. En su funeral hubo una nutrida representación del club que vio sus mayores éxitos en España, el Real Oviedo, encabezada por su Presidente, Eugenio Prieto Álvarez. HISTORIA DE 4 GOLES Pero es una historia sensacional. Y fue hace tanto que veracidad y leyenda se hermanan y se confunden. ¿Acaso importa?. Es otoño en el puerto de la ciudad de Buenos Aires, aunque esa mañana del domingo 21 de Mayo de 1939 el invierno ya dijera presente. Hay un barco que proviene de México y en él, un fortachón nacido en la provincia de Guipúzcoa, País Vasco. Se llama Isidro Lángara Galarraga, le faltan 2 días para cumplir 27 años y porta una historia singular. Viene de México porque el Euzkadi –su equipo en el exilio- ha sido disuelto tras la caída Republicana en la Guerra Civil Española. Antes de esto, es figura y goleador del Real Oviedo por tres temporadas seguidas. Dice venir a Argentina para enrolarse en San Lorenzo de Almagro. Es así nomás. En el muelle lo esperan varios dirigentes azulgranas con una propuesta entre manos. “Señor Lángara, ¿le gustaría jugar esta tarde?”. Cómo negarse. Es otra jornada multitudinaria en el Gasómetro. Porque juega San Lorenzo, porque es un clásico, y porque enfrente está River. Un buen River. Con Minella, Moreno, Pedernera, Peucelle y varias figuras más. No existe la tele, tampoco la radio, apenas los diarios, abundan los rumores, pero los rumores son solo eso. Así que Lángara es un absoluto desconocido para todos, incluso para la zaga Millonaria que pagará su ignorancia. Todos son testigos de un acontecimiento formidable del fútbol Argentino. El vasco hace 4 goles en el primer tiempo. A los 7, 13, 21, 39. Una pesadilla. En los vestuarios, y luego de varios gritos, la defensa se acomoda un poco y –al menos- logran que Lángara ya no anote más. Igual, el daño está hecho. River, que se había puesto 1-2 con un tanto de Carlos Peucelle, logra otro descuento por medio de un penal convertido por Luis María Rongo. Pero nada mas. Besuzzo; Vaghi y Cuello; Rodolfi, Minella y Wergifker; Peucelle, Vaschetto, Rongo, Moreno y Pedernera fueron los titulares aquella tarde. Involuntariamente quedaron en la historia. La cuenta goleadora del ropero español en nuestro fútbol llegaría a 110. Luego volvería a México donde fue compadre del Charro Moreno. Pese a la vigencia de la Dictadura del Generalísimo Franco, Lángara retornó a su tierra para retirarse en su querido Real Oviedo. Dejó una marca muy difícil de superar: Es uno de los cuatro jugadores (junto a Agustín Cosso, Delfín Benítez Cáceres y Carlos María García Cambón) que le anotaron 4 goles a River en un solo partido.
Fuente y colaboracion: El Cuervo JOCU
El vasco que llenó el mundo de goles Isidro Lángara fue seis veces máximo anotador en tres ligas distintas (España, México y Argentina). El día en que debutó en San Lorenzo, en 1939, le hizo cuatro goles a River. Además, participó de la Guerra Civil en nombre de la República y formó parte del mítico seleccionado vasco. Si Isidro Lángara Galarraga hiciera ahora todos los goles que hacía en su tiempo, su cláusula de rescisión no sería muy distinta que la del sueco Zlatan Ibrahimovic: unos 250 millones de euros. Tampoco estarían tan solos Lionel Messi y Cristiano Ronaldo en la disputa del Balón de Oro o del FIFA World Player. Pero tenía una desventaja ese vasco inolvidable: sus goles no recorrían el mundo por televisión. Por el contrario, él los llevaba a cada lugar donde las circunstancias y su espíritu lo trasladaban.
Nacido en 1912 en Pasajes, un municipio portuario de Guipúzcoa, Lángara comenzó su carrera futbolística en equipos aficionados del País Vasco, como Bildur Guchi, Esperanza de San Sebastián, Siempre Adelante, Andoain y Tolosa. A los 18 años fue fichado por el Oviedo. Allí se hizo ídolo con su mejor recurso: el gol. Resultó el Pichichi de la Liga en las tres primeras temporadas que jugó con el Oviedo. Entre 1933 y 1936 hizo 80 goles. Y llevó a su equipo modesto al podio de España: terminó tercero en 1935 y 1936. No hay casualidad, tampoco ahora, a la distancia: esos años son considerados como la Edad de Oro de la historia del club. En su primera etapa con el Oviedo, Lángara hizo en promedio más de un gol por partido: 281 tantos en 220 encuentros. También en el seleccionado español, para el que jugó entre 1932 y 1936, tuvo un rendimiento de asombro: 17 goles en 12 encuentros. Así, es el tercer futbolista vasco que más tantos convirtió para la Furia Roja (sólo detrás de Julio Salinas y de Telmo Zarra).
"Lángara tenía un cuerpo atlético. Una fuerza muscular impresionante y una flexibilidad de elegido. Cintura estrecha. Buen equilibrio, capacidad funcional en las caderas para poder levantar las piernas como lo puede hacer un karateca. Así remataba, sin parar el balón, a cualquier altura. Manejaba las dos piernas, que no se sabía si Lángara era derecho o era zurdo", cuenta el libro 'De Fozaneldi al Parque del Oeste. 80 años del fútbol en Oviedo' (Ediciones ACE, S.L.). "Es considerado por muchos entendidos como el jugador más importante de cuantos han militado en las filas del club", indica la página oficial del Real Oviedo, equipo que ahora participa de la Segunda División B, la tercera categoría.
Aquellos días en el Oviedo se terminaron con dolor: en julio de 1936, estalló la Guerra Civil. "Durante el conflicto, Lángara combatió en las filas del Frente Popular y formó parte de la denominada Selección de Euskadi, fundada por el Gobierno Vasco para recaudar fondos en Europa. Una vez caído el Frente Norte, Lángara continuó con su gira en el combinado por América", señala la Enciclopedia de Oviedo. Lángara coincidió en esta selección con varios de los mejores futbolistas vascos de la época. como Luis Regueiro (histórico mediocampista del Real Unión de Irún) y Guillermo Gorostiza (delantero formado en el Arenas de Getxo y figura del Athletic Bilbao).
El equipo recaló finalmente en México, donde jugó la Liga Mayor de la temporada 1938/39, bajo la denominación de Club Deportivo Euskadi. Fueron subcampeones. En 1939, al finalizar la Guerra Civil, se disolvió aquel mítico seleccionado regional y Lángara optó por seguir exiliado fuera de España. Recomendado por Angel Zubieta e impulsado por su amigo Evaristo Palacios, ese delantero implacable llegó a San Lorenzo.
Su debut con la camiseta azulgrana fue propio de una película de guión inverosímil. Llegó a Buenos Aires, se bajó del barco y le hizo cuatro goles a River. "Debemos afirmar que la realidad ha superado aún los cálculos más alegres y que esos cuatro golazos del nuevo preclaro ciudadano del barrio de Boedo le han abierto de par en par las puertas de la popularidad en esta patria generosa, que lo saludó como si fuera la suya", señaló sobre aquel memorable 21 de mayo de 1939 el periodista y relator Fioravanti.
"Llegué a la Argentina con el equipo vasco, pero por cuestiones políticas no se nos permitió jugar. Sin embargo, nos entrenábamos en la quinta Las Delicias, de Adrogué. Allí, me contacté con directivos de San Lorenzo. Después seguimos la gira. Y desde Buenos Aires, mi amigo Evaristo Palacios influyó para que fuera contratado por San Lorenzo, cuando parecía que pasaría a River Plate", contó Lángara alguna vez sobre su arribo a la Argentina.
Jugó cuatro temporadas para el club de Boedo. En 121 encuentros convirtió 110 goles, que le permiten estar en el top ten de la historia del club. No ganó ningún título en el fútbol argentino, pero resultó el máximo anotador de 1940. Dos años más tarde, siguió paseando su facilidad para convertir: en 1942, su San Lorenzo se fue de gira por México. Fueron diez partidos en los cuales los Gauchos de Boedo convirtieron 42 tantos, 23 de los cuales estuvieron a cargo del inmenso Isidro. Ahora, en el Salón de Trofeos del Nuevo Gasómetro, un busto con la clásica boina vasca lo evoca cada día.
Sus siguientes pasos de tremendo goleador los dio en el fútbol mexicano: en 1943, Lángara fue contratado por el Real Club España. En su primera campaña, marcó 27 tantos; y en las dos siguientes, anotó 38 y 40 goles, respectivamente. Allí ganó una Copa y una Liga. Y resultó el máximo anotador en dos ocasiones.
Luego de su exilio en América, Lángara volvió a España en 1946. A pesar de sus más de tres décadas de vida, siguió siendo figura en el Oviedo: en dos temporadas hizo 23 goles en 29 encuentros. Sus últimos retazos de crack los mostró otra vez en México. Y luego se dedicó a la dirección técnica en Chile, México y la Argentina (fue el entrenador de San Lorenzo en 1955). Falleció en 1992, en el País Vasco, su lugar en el mundo. Se fue sin saber -quizá- que ahora "gol" en su idioma también se dice "Lángara".
