- Home
- Wiki de San Lorenzo
- Hector Bambino Veira
Hector Bambino Veira
Crear artículoAntes de crear un nuevo artículo, por favor accedé al buscador y comprobá que no tenemos el artículo que intentas crear. Si no existe todavía crealo, si ya existe podés editarlo para añadir la información que no tenemos. ¡Gracias!
Hector Bambino Veira
Enviar a un amigoLa pregunta, claro, surge por sí sola y permanece sin repuesta con el correr de los años: ¿Hasta dónde hubiera llegado Héctor Rodolfo Veira si se hubiera cuidado y si hubiera tenido la condición física que el fútbol de Primera División le exigía?.El Bambino fue un volante exquisito, de esos que deleitaban gracias a su brillante técnica. Tenía esa viveza que se adquiere en los potreros.Era goleador y hasta cabeceaba bien. Quizá fue el dueño de la mejor zurda que se haya visto en Boedo. Pero su poco profesionalismo no le permitió progresar como podía haberlo hecho. El mismo lo reconoció:"No me cuidaba, no tenía la preparación física que debía tener un profesional. Yo era un jugador de ráfagas,de esos que en 20 minutos te definían un partido.Pero no tenía recuperación y los golpes me dolían más". Fue en 1963,con apenas 16 años, cuando debutó en la máxima categoría con la camiseta roja y azul.En ese año fue el líder de Los Carasucias,aquel grupo de jóvenes atrevidos que sobresalían en cualquier estadio mediante lujos,gambetas y potrero .Su gran explosión , sin embargo,llegó un año después, en 1964: fue el máximo artillero del torneo. En 1965, su nivel ya no fue el mismo.¿El motivo?Aparecieron las lesiones que serían una característica en su carrera. Pudo volver exhibir su magia al año siguiente,en el certamen en el que también se destacó por sus goles en los clásicos.En 1967 siguió derrochando talentos.Y vaya si lo hizo en el 4 a 0 ante Boca: en media hora de juego, le marcó los cuatro goles. Las lesiones y los moretones volvieron a tomar protagonismo en 1968,y le impidieron tener continuidad en el equipo Campeón de Los Matadores. Su primer ciclo en el club se cerró en 1969: sus pensamientos no coincidían con el de los dirigentes y pasó a Huracán. Los hinchas , de toda maneras les perdonaron ese paso al clásico rival. Está claro: su categoría era más fuerte.Y así pudo volver a vestirse de azulgrana en 1973. Como técnico de San Lorenzo también dejaría su huella.Sobre todo en 1995,cuando comandó a ese plantel que volvió a gritar Campeón después de 21 años.
IMÁGENES DEL BAMBINO VEIRA




Palabra de Ídolo
Héctor Veira es uno de los grandes ídolos de la historia de San Lorenzo. ESPNdeportes charló con él acerca de su relación con el club y con la gente que lo idolatra
Ídolo. Sin vueltas. Esa es la palabra que lo identifica con la gente de San Lorenzo. Héctor Rodolfo Veira se ganó desde pibe el cariño del hincha del Ciclón. Un cariño inalterable que no tiene fecha de vencimiento y que ya lleva cincuenta años, justo la mitad de los que cumple por estas horas el equipo de Boedo.
En una charla exclusiva con ESPNdeportes.com, el Bambino repasó parte de su historia, que coincide en muchos fragmentos con las páginas más brillantes del club.

La cara de pibe, los comienzos del Bambino en el Ciclón
"Yo creo que estos son los 100 años de la emotividad, de reencontrarse con los amigos, de ver gente... Me voy a encontrar con personas de ochenta años, de setenta años... Y lógicamente, yo creo que va a ser un día tremendamente emotivo, un día para las lágrimas y para la alegría. Sin duda", dice un Veira auténtico, verborrágico, carismático, de gestos ampulosos, risa contagiosa y clásicos latiguillos.
-¿Cómo arrancás en San Lorenzo?
-Yo aparezco en San Lorenzo como cualquier pibe, lleno de ilusión, en el año 1958. Voy a Infantiles, porque me lleva el doctor Angoti, que en ese momento era presidente de fútbol amateur. Lógicamente, me tenían visto y me contratan para la novena división. Ahí arranco, hago todas las categorías hasta que llega el momento de debutar en Primera. Tenía 17 años. Ahí comienza todo mi afecto, mi cariño por el club y por la gente.
-¿Eras del barrio?
-Sí, de Chiclana y Dean Funes. Me venían siguiendo desde los clásicos torneos de baby en el Luna Park. Veían un pibe zurdito, que jugaba bien, entonces vinieron hasta mi casa y me llevaron para el club.
-¿Es verdad que le ofrecieron a tu vieja...?
-Sí, sí, claro, claro. El doctor Angoti le ofreció una heladera. ¡Una heladera! Ellos vieron que no tenía y que poníamos las barras de hielo en los piletones, y bueno ... Te imaginás la alegría de mi mamá, quería firmar ella también con tal de que yo fuera a San Lorenzo. Así fue, realmente.
-¿Había una disputa entre varios clubes para ficharte?
-Sí, me querían llevar de River, Racing. Sí, porque ya me conocían. Hay un zurdito que juega bien, decían.
-¿Cómo hiciste para ser ídolo de San Lorenzo y ganarte el afecto de la gente de Huracán, el clásico rival?
-Porque yo iba a ver a San Lorenzo y a Huracán cada vez que jugaban de local. ¿Me entendés? Vivía cerca de los dos. En el medio. Y antes no íbamos de visitante porque no había plata. La verdad es esa, para ir de visitante, viajar y todo era mucho gasto. Entonces cuando jugaba Huracán de local, iba a Huracán y cuando jugaba San Lorenzo, iba a San Lorenzo. Me conocían.
-¿Eras amigo de Ringo Bonavena?
Sí, fui muy amigo. Muy amigo. Con Oscar íbamos a bailar de pibes. Ibamos a todos lados. El me llevaba varios años, tenía 18 y yo 15. Pero la amistad siempre siguió.

El Bambino es aclamado por la gente de San Lorenzo
-Formaste parte de dos equipos memorables para el club, los Carasucias y los Matadores...
-La verdad es que tuve la suerte de jugar en dos planteles espectaculares. Los Carasucias era una generación joven que subió a Primera división. Después vinieron los Matadores, se agregaron cuatro o cinco muchachos fundamentales, con un poquito más de experiencia, y ahí se armó ese gran plantel que ganó el título.
Los dos eran planteles muy inteligentes. Grandes profesionales, grandes jugadores de fútbol. Actualmente nos juntamos, vamos a comer y seguimos siendo amigos. Eso fue lo más grande que me dejó el fútbol.
-Anécdotas debes tener muchas...
-Sí, sí, te cuento una. Casitas había perdido un brazo y se fue a Estados Unidos a traer uno ortopédico. (NdR: Victorio Casas, delantero y referente de los Carasucias, perdió un brazo el 1º de abril de 1965, a los 21 años). El psiquiatra viene y nos dice dice: 'atención con Casas, que trae el brazo ortopédico'.Y cuando vino este loco le preguntamos: '¿Y el brazo, dónde está el brazo?' 'Lo vendí', dijo. Una cosa de locos, vendí el brazo ortopédico, divino, divino...
Después de San Lorenzo pasó por Huracán, y luego jugó en Mexico, Brasil, Guatemala, España y Chile, donde se retiró a los 32 años. Hábil, desfachatado, encarador, con alma de potrero, los ex compañeros y los hinchas que lo vieron jugar coinciden en que Veira pudo haber tenido una carrera futbolística mucho más exitosa. ¿Por qué no pudo concretarla? La respuesta está en una de sus frases que ya son marca registrada: "Me gusta tanto la noche, que al día le pondría un toldo". La charla se interrumpe por un hincha que pasa por la calle y lo reconoce: "¡Grande, Bambino le grita-, aguante San Lorenzo!". Fiel a su estilo, Veira levanta la mano y responde: "Chau, nene, chau".

Veira tuvo varios ciclos como DT de San Lorenzo
-Si algo te faltaba para ser ídolo absoluto en San Lorenzo era ganar un título como técnico.
-Sí, salí campeón como jugador y como entrenador. Fue especial, un campeonato después de 21 años. El logro más maravilloso de mi vida. Porque yo le quería dar algo a San Lorenzo y lo único que le tenía que dar era una obsesión: el campeonato. Algo especial, ganamos estando abajo de Gimnasia, en la última fecha... Fue un campeonato dramático, dramático, de los campeonatos más dramáticos que se vieron en el fútbol argentino.
-¿Cómo llega San Lorenzo a estos 100 años?
Muy bien, muy bien. Puede pelear los dos frentes. Y sobre todo la Copa, que es el gran objetivo. Es un plantel para un equipo grande, como lo merece San Lorenzo.

Debutó el 3 de Noviembre de 1963 (San Lorenzo 3 - Vélez 0)
*Fue uno de los “Carasucias”, equipo que a pesar de no haber ganado ningún título quedó en la historia del Fútbol Argentino como el equipo del caño, toque y gol.
*Goleador del campeonato 1964 con 17 tantos.
*CAMPEÓN INVICTO METROPOLITANO 1968
EN SAN LORENZO COMO TÉCNICO
----------------------------------------
*Subcampeón Metropolitano 1983
*Subcampeón torneo 1987/88
*Ganó la liguilla prelibertadores 88 y clasificó para la copa
*Subcampeón Apertura 1994
*CAMPEÓN CLAUSURA 1995
EN LA SELECCIÓN COMO JUGADOR
-----------------------------------------
*Jugó La Copa América 1967
NOTA DEL DIARIO OLÉ (2000):
------------------------------------
"YO LLEVABA EL GOL EN EL ALMA"
Héctor Veira es un intocable para el hincha de San Lorenzo. Debutó a los 16 años y cautivó a todos con su estilo. Era un media punta, que la metía seguido. Y cuando no podía convertir, sufría insomnio. "Yo era un jugador de ráfagas, que en 20 minutos definía un partido. Me faltaba físico"
Camisa rosa a lunares con cuello inglés, pantalón gris y angosto, el par de botas, ese par de botas que le regaló Bonavena. Hacía tiempo que había dejado de ser Héctor Rodolfo Veira, desde que una periodista italiana lo rebautizó Bambino (en esa época, a principios de los 60, llamaban Bambino de Oro a Gianni Rivera). Y las ráfagas, escalofriantes arremetidas de talento del chico de la melena, el del 1,81 metro, 74 kilos, talle 43 para los pies; una diagonal crucial, un cabezazo certero, un túnel sin óxido, el quiebre elegante, el remate preciso. Era seductor por naturaleza, con y sin botines, con y sin los cortos. Sus ojos avalan.
"El doctor (Francisco) Angotti, que era un vocal del club, me llevó a San Lorenzo. Empecé en La Academia, en el baby. Un equipo invencible. Ernesto Duchini me quiso llevar a River, tenía 12 años. Pero el doctor Angotti trabajó psicologicamente a mis padres. Les dijo que les iba a regalar una heladera, o algo así. Y como quedaba cerca... Para mis padres era importante que yo jugara cerca de la casa. Empecé en el 58, pasé por Novena, Octava, y en Séptima jugué en Primera, a los 16. Yo digo que no sé si fue bueno, no estaba preparado físicamente para estar en Primera. Era un buen jugador de fútbol, pero físicamente no fui un dotado. A mí los golpes me dolían más. Los referís no te protegían tanto como ahora. En los años 60 era un fútbol muy duro, muy difícil. Más parejo que ahora"
-Si hubieras cumplido etapa por etapa, ¿hubieras sido otro jugador?
-Hubiera jugado mejor. Yo creo que sí. Yo no era un dotado físicamente, ni me preparaba para serlo. No tenía recuperación. Yo era un jugador de ráfagas, de esos que en 20 minutos te definen un partido. No tenía la preparación física que debía tener un profesional, ésa es la realidad... Antes no había pretemporada, doble turno, no había gimnasio, no se trabajaba con pelota parada. Todo era más lírico. Desde los 60 hasta acá, por lo que yo vi, aquél fue el más disputado.
-¿Por qué jugaste en Huracán?
-Fue en el 70, por una deuda que San Lorenzo tenía con los jugadores. Yo arranqué para Huracán. Y después arranqué el periplo por México, por Sudamérica. Hasta que me retiré en Chile, a los 32. Una mañana me levanté y me fastidió tener que correr, patear... Nunca más jugué al fútbol, ni en un picado, jamás. -¿Nunca nadie de San Lorenzo te recriminó ese paso a Huracán? No, no, no, jamás, para nada. Y en Huracán tampoco me dijeron nada de San Lorenzo. Soy una persona que no me gusta herir el sentimiento del hincha. Yo sé lo que es perder, yo lo sé, viste. No, jamás un problema, siempre me manejé con mucho respeto por todos.
-¿Vos tenés esa sensación de que vas a volver a San Lorenzo?
-Y, no sé. Lo que pasa es que San Lorenzo es como mi casa. El otro día estuve en una fiesta y hay gente que me conoce desde los ocho años, gente que ahora tiene 80, imaginate. Uno estuvo casi 15 años en ese club. Imaginate la emoción que se siente, la misma que debe sentir Bochini cuando va a Independiente, Rattin cuando va a Boca, ¿no?
-¿La casa es el Viejo Gasómetro o este de ahora, el Nuevo?
-Al Viejo Gasómetro yo le decía que era como Wembley, de madera, parecía un estadio inglés. Tenía un carisma, yo digo que hay canchas que tienen un carisma especial. Ese Gasómetro, el Viejo Gasómetro, tenía carisma, algo extraordinario, indescriptible.
-¿Y le tomaste el gustito al otro Gasómetro, a éste de ahora?
-Sí, sí, sí. Bueno, ésa fue una obra espectacular. Tiene una hermosa concentración. Para la gente eso es muy bueno. Además el título del 95, el que más disfruté, el que más viví, más que la Intercontinental con River en el 86; por como se dio todo fue espectacular.
