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el 12-12-2009 a las 17:14

Fuente: analuz (volvemos a boedo)

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09/12/2009

Soy de Boeeedo, soy de Boeeedo

 

Más allá de que sea habitual el uso de la primera persona en esta columna, en este día especial es más que necesario. Quienes me conocen, saben que pueden verme todos los días, sobre todo antes del mediodía, en el Bar San Lorenzo, en Avenida La Plata y Avelino Díaz. Por eso, este abrazo a la zona del Gasómetro es diario para mí. Como para muchos. Y es un error bastante generalizado, lamentablemente, decir que nuestro sueño es que el estadio vuelva a estar en Avenida La Plata. A 30 años de ese 0-0 con Boca que sería la última vez en nuestro primer hogar, los Cuervos sabemos que sigue allí.

 

No son tiempos sencillos los que corren, por lo que ver al Gasómetro montado en su sitio en un corto plazo es una quimera. Pero los hinchas de San Lorenzo vivimos de ellas. Lo cierto es que, con el Departamento de Marketing como buque insignia, en Boedo se va a ir incrementando el calor azulgrana en la zona aledaña a la sede de Avenida La Plata. Es cuestión de tiempo, lo sabemos, pero de a poco vamos a ir volviendo. Con la ampliación de la sede antes mencionada, con el aprovechamiento integral de la Plaza Lorenzo Massa, para lo que se están evaluando diferentes proyectos, que van desde el microestadio, pasando por una escuela con gran gimnasio, hasta incluso un polideportivo.

 

Variantes sobran. Por eso debemos tener paciencia. Empecemos cuidando lo nuestro, disfrutando el Pedro Bidegain, viendo crecer la Ciudad Deportiva. Las obras allí son tan valorables como todas las que se puedan llevar a cabo en Boedo. Todo es San Lorenzo. Por eso debemos seguir luchando juntos. Ya sabemos lo que somos capaces de hacer. Copamos todas las canchas del Ascenso. Nos bancamos una tremenda represión cuando quisieron privatizar el club. Nos fuimos al descenso nos vendieron la cancha, lo que nunca pudieron fue parar esta hinchada, que se hizo Gloriosa en la buena y la mala. Por todo eso el Gasómetro está ahí. Aunque los ciegos de todo amor no lo vean.
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30 AÑOS DEL 2/12, LUCHANDO POR VOLVER A BOEDO

Parece mentira, pero hoy se cumplen 30 años desde el último partido en el glorioso Gasómetro de Avenida La Plata. Aquel 0 0 ante Boca fue, sin que nadie lo supiera, el último capítulo de San Lorenzo haciendo de local en Boedo. Al menos por ahora.El fin llegó de la mano de sucesivas dirigencias irresponsables, faltas de visión, sumado a las miserias de la política interna. Podemos ver en las fotos que hoy presentamos en DBV (gentileza del señor Anibal Costantino) el estado en el que estaba el Gasómetro a principios de los 80. Fue doloroso verlas, suponemos que a usted le pasó lo mismo. Y lo peor de todo, sentir que buena parte de la responsabilidad es de sanlorencistas. Tampoco debemos olvidar, por supuesto, la decisiva acción de la Municipalidad de la Ciudad de Buenos Aires, especialmente durante la intendencia (de facto) del Brigadier Cacciatore. Años después, una vez vendidos los terrenos, el estadio y todo el club construído a su alrededor fue demolido. San Lorenzo perdió prácticamente toda presencia física en Boedo. Muchos, propios y extraños, habrán pensado que esta historia estaba terminada. Se equivocaron. Pudieron demoler al Gasómetro, pudieron eliminar el club de Avenida La Plata Pudieron lograr que el dolor paralice al sentimiento y que la resignación adormezca los sueños durante muchos años.
Pero no consiguieron que los cuervos olvidemos quienes somos, no consiguieron que renunciemos al lugar de grandeza que nos exige nuestra historia. No lograron confundirnos con slogans baratos ni convencernos de que un club grande no tiene que tener arraigo con lugar alguno. No lograron impedir que revisemos nuestra historia para proyectar el San Lorenzo que queremos para nuestros hijos.
Y entonces la lucha comenzó y no se va a detener hasta que volvamos a ser locales en Av. La Plata 1700. Con amarguras, con miserias, con una dirigencia que sólo toma la causa de la vuelta demagógicamente, pero también con hitos como la recuperación de los 4500 m2 del predio de Mármol y Salcedo que ya son parte de la historia de San Lorenzo de Almagro. Y con la satisfacción de ver que el tema de la vuelta está totalmente instalado y que entonces muchos cuervos sueñan con reconstruir un gran club en Boedo, como aquel que el Padre Massa y tantos otros levantaron. No queremos conmemorar el 2/12 instalados en la recordación pasiva, en la enumeración de glorias pasadas: para nosotros Boedo no tiene color sepia, tiene color, tiene vida, es futuro. Por eso presentamos en 2007 el proyecto La Gloriosa Vuelta a Avenida La Plata, para que la vuelta a Avenida La Plata pase a tener una expresión tangible. Para pasar del sueño al proyecto. Nos gustaría encontrarnos hoy con avances en la ejecución del PLG pero lamentablemente la dirigencia del club tiene otras prioridades. No dudamos que emitirán solemnes declaraciones evocando con pesar los 30 años sin el Gasómetro. Les creeríamos más si hubiera al menos un ladrillo en el predio de Mármol y Salcedo. La vuelta a Avenida La Plata es posible. No tenemos ninguna duda al respecto.El día en que los cuervos en lo más profundo de nuestro corazón lo decidamos nadie podrá detener nuestro regreso a Boedo.

 

CRÓNICA DE UNA AMARGURA LATENTE

Nadie lo anuncio, pero el 2 de diciembre de 1979 se produjo la última cita futbolística en el viejo estadio de la Avenida La Plata. El partido lo jugaron San Lorenzo y Boca Juniors y correspondia a la decimo cuarta jornada del torneo Nacional.Es posible imaginar las mansas y resignadas posturas y también rebeldes y violentas reacciones contra un hecho que produjo una profunda herida en el espiritu El partido lo jugaron San Lorenzo y Boca Juniors y correspondia a la decimo cuarta jornada del torneo Nacional. Terminó con un empate sin goles, como no podia ser de otra manera. Incluso Hugo Gatti le atajo un penal a Hugo Coscia cuando estaba a punto de cumplirse el primer cuarto de hora de juego. La recaudación no se dio a conocer. El arbitro fue Teodoro Nitti. Ninguno de los dos equipos pudo clasificarse para la fase decisiva del campeonato. "Lucharon los dos; jugaron solamente Gatti y Hugo Pena, y por momentos Rocha. Un balance muy pobre que le da fuerza definitiva al juicio; el fútbol de San Lorenzo y Boca no podía clasificarse. San Lorenzo, aun con diez hombres (había sido expulsado Collavini a los dos minutos de la segunda parte), estuvo en el área (lo que no significa que haya sabido atacar) mas veces que su rival, pero en el resumen final mostró la misma impotencia que Boca para llegar al gol", comento la revista El Grafico. El popular semanario deportivo ni siquiera publicó una fotografía del encuentro, y la que ilustraba el pequeño comentario en la página dedicada a la síntesis de la jornada era de un archivo con una imagen de Gatti en La Bombonera. A San Lorenzo lo dirigia un hombre formado en el club y en ese estadio: el narigón, Carlos Salvador Bilardo, y el equipo formo con Walter Corbo, Orlando Pellegrino Ruiz, Hugo Pena, Miguel Gette, Carlos Daniel Schamberger, Ricardo Collavini, Osvaldo Rinaldi, Ruben Insua, Hugo Coscia, Victor Marchetti y Mario Rizzi. Terminó el partido, las tribunas se desalojaron rapidamente y varios hinchas se concentraron en los alrededores de los vestuarios. Medio perdido entre ellos estaba el actor italiano Lando Buzzanca, a quien unos amigos lo habian invitado a pasar una tarde futbolera de domingo en Buenos Aires, donde estaba promocionando una de sus películas.Existía la sensación de que esa había sido una tarde rara. Que algo se rompía, que una historia entrañable llegaba a su fin, y los que nada sabían de lo que había ocurrido en los últimos días en las reuniones de la comisión directiva, temían lo peor y se fueron a sus casas con gran angustia. Carlos Ferreira fue el periodista de El Grafico que estuvo aquella vez en la cancha. "Hubiera sido una noticia importante anunciar esa semana que le habían bajado la cortina al Gasómetro, pero no era asi. Estabamos enterados de muy buena fuente que la decisión no se había tomado", dijo. "Si la noticia era que el Gasómetro se había cerrado para siempre, imaginate, iba en la tapa de la revista, pero había algo que nos impedía presentarlo asi. En San Lorenzo nadie lo confirmaba y sabíamos que existía una gran resistencia por parte de varios dirigentes. Nostros tampoco queríamos que una cosa asi sucediera, aunque eran pocas las dudas sobre la irreversible clausura que se produjo un tiempo despues", añadió Ferreira. "No pasa nada todavía. Son todos rumores. Todos creen saber más que los directivos sobre lo que va a pasar aquí. Aun queda la alternativa de que no nos movamos del Gasómetro. Hablan del levantamiento del estadio y toda no esta todo dicho", dijo el entonces vicepresidente Juan Jose Passo en aquella misma jornada. En diciembre, el sol se esconde muy tarde, y esa nochecita se hacia interminable. Los que no se conformaban con lo escuchado hasta ahí cruzaron la calle y continuaron hablando del asunto dentro y en las veredas de los bares que estaban enfrente, en las esquinas de la Avenida La Plata con las calles Avelino Diaz y Santander. Se hizo de noche y seguían firmes en esos lugares. Temían irse, sentían que alguien se iba a llevar todo cuando el antiguo estadio de hierro y madera quedara vacio y sin custodia. Una versión periodística no publicada al dia siguiente del partido sino un buen tiempo después indicó que numerosos hinchas, supuestamente enterados del cierre del Gasómetro, se llevaron de todo aquella noche: maderas, ladrillos, chapas, bulones, etc. Pero no es cierto, según afirmaciones coincidentes de periodistas, dirigentes y empleados del club presentes en el estadio en esa aplastante jornada. Los recuerdos que muchos simpatizantes fueron a buscar al club los obtuvieron entre 1980 y 1982, cuando el Gasómetro ya no se utilizaba y el desguace y la demolición eran inevitables. Durante esos dos años, tenues esperanzas de recuperación se renovaron de vez en cuando, pero nada las sustentaba.

 

UNA CITA EN BOEDO

Pasaron 30 años del último partido en el Gasometro. Aquel 2 de diciembre de 1979 quedará en el recuerdo de todos los sanlorencistas. La fecha amerita a la reflexión y el respeto Para recordarlo, la SCHDV concentra desde las 19 hs, en Avelino Diaz y Avenida La Plata.30 años despues... Habrá un abrazo simbólico, coordinado por SCHDV en Avenida La Plata y para gritar con más fuerza que nunca:

¡¡Volver a Boedo, esa es mi ilusión!!

 

 

 

Otro paso hacia Boedo

Según informó la agrupación Progreso azulgrana, "con más de los votos necesarios la Legislatura Porteña convirtió en Ley el proyecto de construcción de un Microestadio en el predio de Salcedo 4220 (la plaza Lorenzo Massa). El presupuesto destinado rondará los 4 millones de pesos".El proyecto había sido presentado a principios de agosto de 2009 por los Diputados Raúl Fernández (Encuentro Progresista), Juan Manuel Olmos y Silvina Pedreira (Partido Justicialista), quienes elaboraron la iniciativa conjuntamente con representantes de Progreso Azulgrana, DeBoedoVengo, el Quincho y la SubComisión del Hincha. La Ley aprobada respetó el texto original del proyecto, que establece la posibilidad de construir hasta 4500 m² sin costo alguno para el club, con la condición de ceder el uso a escuelas de la zona en ciertos horarios a pautar en un Convenio que establecerán el Gobierno de la Ciudad y el CASLA. En ese ámbito San Lorenzo podrá desarrollar prácticas y encuentros de sus deportes federados, así como otras actividades socioculturales que caracterizaron su gran historia.

 

2010 PUEDE SER UN GRAN AÑO

Anoche, de madrugada, la Legislatura porteña convirtió en Ley y aprobó en el presupuesto la construcción de un Microestadio en la ex plaza Lorenzo Massa. El costo de la obra ronda los 4 millones de pesos. Con más de los votos necesarios la Legislatura Porteña convirtió en Ley el proyecto de construcción de un Microestadio en el predio de Salcedo 4220. El presupuesto destinado rondará los 4 millones de pesos. El proyecto había sido presentado a principios de agosto de 2009 por los Diputados Raúl Fernández (Encuentro Progresista), Juan Manuel Olmos y Silvina Pedreira (Partido Justicialista), quienes elaboraron la iniciativa conjuntamente con representantes de Progreso Azulgrana, DeBoedoVengo, el Quincho y la SubComisión del Hincha, agrupaciones que promueven la recuperación de la presencia institucional de San Lorenzo en el barrio de Boedo y que trabajan a favor de un modelo social y deportivo de Club. La Ley aprobada respetó el texto original del proyecto, que establece la posibildad de construir hasta 4500 metros cuadrados sin costo alguno para el Club, con la condición de ceder el uso a escuelas de la zona en ciertos horarios a pautar en un Convenio que establecerán el Gobierno de la Ciudad y el CASLA. En ese ámbito San Lorenzo podrá desarrollar prácticas y encuentros de sus deportes federados, así como otras actividades socioculturales que caracterizaron su gran historia.

EL PROYECTO QUE ES LEY

Artículo 1: Encomiendase al Ministerio de Desarrollo Económico, a través de la Corporación Buenos Aires Sur. S.E., la construcción de un Microestadio destinado exclusivamente a actividades deportivas y socioculturales, según las características que se detallan:

Superficie total: 4.500 m2
Altura máxima: 20 mts por encima de la cota de la parcela, 9 metros en una franja perimetral a definir
Ocupación del suelo: según proyecto

Programa de necesidades
Uso principal: Club social, cultural y deportivo (instalaciones cubiertas)
Práctica de básquetbol, voleibol, handbol, etc., con tribunas, vestuarios y servicios.
Actividades culturales, recreativas y sociales.
Espacios de entra 50 y 100 metros cuadrados c/u para práctica y enseñanza de actividades: ajedrez, danza, teatro, folklore, tango, etc.
Gimnasio.
Biblioteca.

Sala de exhibiciones y conferencias.
Buffet y/o bar
Locales administrativos y de servicio. Sala de máquinas.
Los estacionamientos cubiertos que eventualmente se realicen no se computarán a los efectos de la superficie máxima.

El proyecto debe prever:
* conexiones con predios vecinos, incluyendo un eventual paso hacia la sede de avenida La Plata (eventualmente, con servidumbre de paso gestionada con Carrefour)
* Eventual anexión de predios vecinos.
* Posibilidades de crecimiento en el mismo predio o en predios vecinos anexados.

PALABRA AUTORIZADA: PRIMERA OPINIÓN

La web especializada en temáticas urbanas Cafe De Las Ciudades del Arquitecto Marcelo Corti presentó una producción sobre la Vuelta a Boedo con motivo de cumplirse los 30 años del último partido en el Gasómetro. Publicaremos todos los enfoques en distintas ediciones. Hoy, opina el especialista en economía urbana, Marcelo Castillo, y los arquitectos Mario Sabugo y Hugo Montorfano. Por Marcelo Castillo. Economista especializado en evaluación de proyectos de inversión y Magister en Economía Urbana. Socio de San Lorenzo de Almagro y amigo de la agrupación De Boedo Vengo. El 2 de diciembre de 1979 se jugó el último partido en el Gasómetro de Avenida La Plata. El club debió esperar 14 años para volver a jugar en su propio estadio, el Pedro Bidegain, construido en los terrenos de la Ciudad Deportiva en el Bajo Flores. Sin embargo, volver a tener estadio propio no hizo que el Gasómetro de Boedo pasara al olvido. Todo lo contrario. Es cierto que hubo una primera época, hasta 1998 proximadamente, en la que la alegría por recuperar la localía, sumada a la obtención del Campeonato de 1995, hizo que la historia de la pérdida del Gasómetro quedara temporariamente en el olvido. Sin embargo, con el correr del tiempo algunos sanlorencistas comenzaron percibir cuán diferente era ser local en el Bajo Flores de lo que había sido en el barrio de Boedo. Y a cuestionarse si realmente el Bajo Flores era un lugar que los sanlorencistas podíamos sentir como propio. Se hacía cada vez más claro qué diferente era la experiencia de ir a ver un partido de fútbol al Bidegain de lo que había sido ir al Gasómetro de Avenida La Plata. Además, la pérdida de los terrenos en Boedo afectó fuertemente la sociabilidad de los sanlorencistas. Una cosa era ir caminando hasta el Gasómetro un día de semana a la tarde a practicar deportes y algo muy distinto era tener que ir (probablemente en auto) hasta el Bajo Flores. Surgió así una conciencia del desarraigo, de todo lo perdido con el Gasómetro. Esta conciencia hizo que aproximadamente a partir de 2000 surgieran sectores que postulaban la vuelta a Avenida La Plata, como la agrupación De Boedo Vengo, la peña "Con el Alma en Boedo" y, posteriormente, la Subcomisión del Hincha. Con el correr de los años, el tema fue creciendo y hoy está totalmente instalado entre los socios e hinchas de San Lorenzo, especialmente los más jóvenes, que en su gran mayoría no conocieron el Gasómetro de Boedo. Si bien las responsabilidades dirigenciales que llevaron a la desaparición del Gasómetro y a la pérdida de los terrenos en Boedo son claras para los sanlorencistas, se tiene la sensación de que hay responsabilidades muy significativas del Estado en el daño sufrido por el club. En este artículo tocaremos, básicamente, dos temas: el rol de la planificación urbana respecto al club en general y en la desaparición del Gasómetro en particular; y en segundo lugar, las implicancias de la vuelta de San Lorenzo a Boedo para la ciudad de Buenos Aires. LA PLANIFICACIÓN URBANA Y LA DESAPARICIÓN DEL GASÓMETRO

Me interesa enfatizar el análisis del rol de la planificación urbana en la desaparición del Gasómetro. El proceso muestra claras irregularidades de la planificación o directamente, su ausencia. El Gasómetro llegó a su demolición a través de un proceso que tuvo como ingredientes la ingenuidad y falta de visión de algunas dirigencias de San Lorenzo de los años 50 y 60, que soñaron con la ampliación del club olvidando toda la tradición de San Lorenzo en Boedo, sumadas a la irresponsabilidad de las dirigencias de la década del 70. El otro ingrediente fue la actuación de la entonces Municipalidad de la Ciudad de Buenos Aires (MCBA), que por un lado tenía la necesidad de urbanizar la zona del Bajo Flores (o al menos ocuparla) y por el otro parece haber pensado que el uso dado al terreno de Avenida La Plata no era lo mejor para la ciudad. En 1965 el club y la MCBA firmaron un convenio que implicaba formalizar una relación que llevaba algunos años. Se había "formado una pareja", aunque el matrimonio no sería precisamente feliz. Allí se establecía que en el predio del Gasómetro se construiría un barrio de monoblocks. Además, San Lorenzo se comprometía a construir un estadio en la zona del Bajo Flores que "se financiaría mediante la venta de los terrenos en Boedo". Es decir, la venta de los terrenos en Boedo aparece como mención, a título informativo, y no como obligación. Cuando se hizo público que la MCBA iba a comenzar los trámites para la construcción del barrio de monoblocks los sanlorencistas se encontraron ante la inminencia del cierre de su estadio. La reacción hizo que el proyecto se frenara, pero el convenio seguía vigente. Años más tarde, tomó estado público el proyecto de construcción de una autopista cuya traza, casualmente, iba a cortar al Gasómetro por la mitad. El proyecto no prosperó por las protestas de los vecinos. in embargo, con la llegada de la dictadura militar al poder en 1976 y la asunción del brigadier Cacciatore como intendente de Buenos Aires, el Gasómetro de Boedo comenzó a vivir sus últimos momentos. La MCBA se encargó rápidamente de dejarlo en claro. En primer lugar, se decretó la apertura de las calles Muñiz y Salcedo, lo que implicaba seccionar el estadio en 4 partes. Nótese que las calles en cuestión son, como mucho, secundarias. Sin embargo, para la MCBA era urgente abrirlas. Para incrementar la presión, el 22 de agosto de 1979 la Ordenanza 35.160 decretó la pérdida de los terrenos en el Bajo Flores otorgados por el convenio de 1965. Es decir, el club no solamente debió padecer las falencias del Estado planificador, sino que también enfrentó al Estado extorsionador. El club estaba en situación de debilidad absoluta. Dirigencias irresponsables lo habían llevado a enfrentar numerosos juicios. Uno de ellos fue especialmente significativo, el de la empresa Altgelt, por un litigio vinculado con la construcción del natatorio en el Bajo Flores. Al perder ese juicio, la indexación (vía Circular 1050) hizo que San Lorenzo debiera rematar la primera fracción del terreno en Boedo. Además, durante años se dejó de realizar el mantenimiento del Gasómetro y de todas las instalaciones sociales en Boedo. La posesión de los terrenos en el Bajo Flores tuvo un efecto perverso: permitió instalar la noción de que el club era rico porque tenía terrenos en Boedo que podía vender provechosamente y financiar así la construcción de un estadio gigantesco en el Bajo Flores. El proyecto del futuro estadio en el Bajo Flores se usaba para justificar la falta de mantenimiento del Gasómetro. Claro está, estas ideas no contemplaban que el dinero de la venta de los terrenos se debería usar en buena parte para pagar juicios. La rendición quedó reflejada en la Ordenanza.35.637 del 24 de marzo de 1980, que clasifica al predio dentro del distrito de zonificación E3, supuestamente para desarrollar un "complejo urbanístico con locales comerciales". Taxativamente se prohíbe el uso "Supermercado Total". Mediante dicha ordenanza, la MCBA le devolvió al club (a 7 meses de habérselos quitado) los terrenos del Bajo Flores. Pero le quitó 4.500 m2 del predio de Avenida La Plata, a ser utilizados para la construcción de una escuela para resolver las necesidades educativas de los habitantes del "complejo urbanístico", superficie que el club "se obligó" a ceder en forma gratuita. Como un detalle triste, la Ordenanza celebra el fin de un estadio "ruinoso y obsoleto". El Estado estaba celebrando el fin de un lugar histórico de la ciudad. Es notable que las diversas ordenanzas que determinaron el fin del Gasómetro no contemplan en ningún momento los aspectos culturales y sociales implicados. Sin embargo, en honor a la verdad, tales cuestiones tampoco fueron consideradas por las dirigencias sanlorencistas, con las consecuencias conocidas. El 15 de febrero de 1983 la Ordenanza 38.696 derogó la apertura de las calles Muñiz y Salcedo. En 1980 era urgente; 3 años después, innecesaria. El 9 de marzo de ese año el club vendió la última fracción de su predio en Boedo a los consorcios Agrovías y Calder, vinculados al Banco Mariva. En ese momento la institución vivía una situación económica crítica, no tenía estadio (ya se había demolido el Gasómetro) y venía de afrontar un descenso de categoría. El 14 de agosto de 1985 se publica la Ordenanza 40.674, que aprueba el uso "Supermercado Total" para la parcela. Algo más de un mes después de esta ordenanza Carrefour le compró los terrenos a Agrovías y Calder. Rapidez de reflejos que le dicen. Así, el predio que en 1980 iba a ser un "complejo urbanístico" y para el que el uso "Supermercado Total" estaba expresamente prohibido, pasaba en 1985 a ser utilizado para construir un hipermercado, con aprobación del Concejo Deliberante. El predio que el club cedió para ser destinado a la construcción de una escuela nunca fue usado para tal fin y tiempo después, pese a ser esencialmente un bien de dominio privado de la Ciudad, comenzó a usarse como "plaza" (aunque rodeada de muros). En 2007 este espacio fue devuelto a la institución como Reparación Histórica (Ley 2464). ALGUNAS LECCIONES DE LA HISTORIA Este relato, que espero no haya aburrido al lector, buscó mostrar que la situación actual en las 4 manzanas que ocupara el club en Boedo no es fruto de un proyecto urbano definido y consistente. Más bien, es el resultado de un proceso marcado por ideas vagas de la planificación urbana, ingenuidad e irresponsabilidad de las dirigencias del club, desidia y oportunismo empresarial, con un innegable tufillo a corrupción. San Lorenzo no se fue de Avenida La Plata empujado por las tendencias del mercado inmobiliario. La prueba más evidente de ello es que 30 años después la zona no es demasiado diferente de lo que era cuando estaba el Gasómetro. A una cuadra del predio que hoy ocupa el hipermercado se siguen viendo baldíos, fábricas abandonadas, talleres. Y el precio del m2 de terreno de la zona sigue estando bastante rezagado respecto de otras zonas de la ciudad. El Gasómetro tampoco desapareció fruto de una política urbana consistente orientada por el Estado, como acabamos de ver. No hay planificacion urbana que defender en la situación actual de la zona de Av. La Plata al 1700. En 2007 la Legislatura de la Ciudad de Buenos Aires sancionó la Ley de Reparación Histórica. La misma devolvió al club el terreno que había cedido gratuitamente para una escuela que nunca se construyó. Los fundamentos de la ley dan por probado que el club fue víctima de las maniobras extorsivas del gobierno de facto. El terreno recibido, en el que se había construido una plaza interna a la manzana, con una sola salida (la calle Salcedo), es un verdadero engendro urbano y refleja fielmente el proceso arriba detallado. En ese terreno se iba a levantar una escuela para resolver las necesidades educativas de los habitantes de un complejo urbanístico que finalmente fue un hipermercado. El hipermercado levantó paredes que no hubiera levantado el complejo urbanístico y la escuela no se construyó pero sí una plaza (rodeada de paredes). ¿Quién se hará cargo de los problemas de accesibilidad del terreno? San Lorenzo de Almagro, por supuesto. Esto muestra cómo las fallas de la planificación urbana siguieron perjudicando al club incluso luego de la demolición del Gasómetro. Otra muestra de esto son las políticas de urbanización seguidas en el sur de Buenos Aires. Primero con Cacciatore entregando terrenos a varios clubes deportivos en la zona y construyendo varios equipamientos de gran tamaño, lo que condicionó fuertemente las posibilidades de urbanización. Y más adelante en el tiempo, permitiendo el crecimiento descontrolado de las villas de emergencia y la instalación de equipamientos, que salvo excepciones muy puntuales, no prestigian a la zona. Seguramente no fue el tipo de urbanización que pensaron enfrentar los dirigentes del club que firmaron el convenio de 1965. Este cambio en las reglas de juego en la zona ha perjudicado al club notablemente. Aún hoy el club no posee la escritura de los terrenos del Bajo Flores, donde construyó un estadio y una ciudad deportiva. Esto le impide cualquier tipo de negociación de alguna fracción de los terrenos con el objeto de ampliar su presencia en Boedo e implica el congelamiento de la situación de las 26 hectáreas, situación que seguramente no beneficia a la zona. Compárese este tratamiento con el dispensado al Club Boca Juniors, al que se le otorgaron los terrenos de la Costanera Sur con cargo de construir obras que nunca llevó a cabo. Esto no impidió que en 1989 el Congreso Nacional sancionara una ley que permitió a Boca Juniors vender los terrenos por una cifra muy significativa gracias a la cual pudo, entre otras cosas, construir el complejo de Casa Amarilla. La inequidad de tratamiento es muy evidente. LA VUELTA DE SAN LORENZO A BOEDO Y LA PLANIFICACIÓN DE LA CIUDAD

La vuelta de San Lorenzo a Boedo genera acuerdos y desacuerdos. Por lo general, hay acuerdo sobre lo beneficioso que sería para el club y para la ciudad la ampliación de la sede social en Boedo y la construcción de un microestadio. El tema que genera más controversias es la construcción de un estadio de fútbol en Avenida La Plata. La inversión necesaria para concretarla puede hacer que el tema parezca abstracto, pero no debería orientar el juicio sobre los efectos positivos o negativos del proyecto para la ciudad. Considero que el análisis de la localización de un estadio no puede agotarse en la visión meramente "funcionalista", sino que debe contemplar la valoración de los aspectos históricos, culturales e identitarios, muy importantes en el caso de los estadios de la ciudad de Buenos Aires. Esta es una particularidad de los estadios, que los diferencia del resto de los equipamientos urbanos. La caracterización de los estadios como "monumentos bohemios" o monumentos populares", hecha por Mario Sabugo en su artículo en la Revista Ambiente (Nº 40, 1984), es muy aguda porque marca la gran diferencia entre el traslado de un estadio de fútbol y cualquier otro equipamiento (por ejemplo, un hospital). El estadio es un monumento y por ende se deben tener en cuenta todo el tipo de cosas a considerar al trasladar un monumento. Con un agregado: es un "monumento vivo", no es un lugar por el cual la gente pasa, mira, tal vez siente alguna emoción o no. El estadio es un monumento donde la gente siempre vive emociones y donde concurre reiteradas veces en distintas etapas de su vida. También es símbolo gigantesco de construcciones sociales y, por supuesto, el lugar donde está emplazado forma parte de su poder simbólico. A todo este tipo de cosas, el análisis funcionalista directamente no las considera, como si la ciudad fuera simplemente un conjunto de equipamientos que consumimos en lugar de ser el lugar donde vivimos nuestras vidas. El caso del Gasómetro y su eventual reconstrucción en Boedo presenta el desafío de contemplar su especificidad, la historia del estadio y cómo se produjo su desaparición, el rol del gobierno de facto y los perjuicios sufridos por el club. También requiere una evaluación crítica de la situación actual de la zona de Avenida La Plata, con todo su potencial desaprovechado. Un lugar histórico de la ciudad, con posibilidades de transformarse en un polo cultural y deportivo de la zona sur (en conjunción con la zona de San Juan y Boedo) ocupado por un hipermercado que bien podría distribuir su superficie de ventas en otros terrenos de la ciudad. Es difícil pasar por Avenida La Plata y evitar la sensación de vacío urbano, de un lugar definido por una ausencia. Y esto no solamente le ocurre a los sanlorencistas. El lugar que era centro de reunión de miles de socios, sede de toda clase de eventos multitudinarios, un verdadero centro de cohesión social del barrio, hoy se caracteriza por la monótona entrada y salida de anónimos compradores. De un lugar público donde se construía sociedad a un lugar privado destinado al consumo individual. La construcción de un microestadio y de un estadio con instalaciones complementarias (canchas, auditorio, etc.) podría cambiar fuertemente el perfil de la zona, recuperando una centralidad que hoy no tiene. Analizar la vuelta de San Lorenzo a Boedo nos obliga a abandonar el prejuicio de que "lo que ocurre" a nivel urbano siempre es correcto, incuestionable e irreversible. En la ciudad, a veces "lo que ocurre" es simplemente eso: algo que ocurrió. Sería importante no caer en el "por algo habrá sido".La vuelta del estadio (con instalaciones deportivas y culturales complementarias) no logrará "volver el tiempo atrás" y no lo pretende, sino que busca que el club desarrolle su potencial, que el barrio de Boedo (y aledaños) recupere un club social del que hoy carece y la ciudad un hito urbano que no debió perder. El hecho de que el tema tiene más predicamento entre los socios jóvenes que entre aquellos que conocieron el Gasómetro es un indicador de que la vuelta a Boedo no se alimenta de nostalgia. A la ciudad de Buenos Aires de los 60 y 70 se la ha caracterizado con una imagen: "veredas y colectivos", reflejando la fuerte presencia de lo público. El Gasómetro era una pieza casi lógica de ese tipo de ciudad. Sin embargo, los años 80 y 90 se caracterizaron por el predominio de lo privado: autopistas, automóvil particular, barrios cerrados. Y pareció que la nueva tendencia sería eterna. Pero el modelo mostró rápidamente sus limitaciones y hoy nadie discute la necesidad de priorizar el transporte público. Esto muestra cómo en la ciudad a veces los contextos cambian o simplemente se toma conciencia de los errores. Y a veces es posible llegar a la conclusión de que resulta más perjudicial persistir en un error, por costoso que resulte corregirlo. El estadio dispondría lógicamente de infraestructura deportiva complementaria que beneficiaría a los vecinos, muchos de los cuales seguramente se asociarían, incentivados por beneficios especiales que el club podría otorgarles. Para el club sería fundamental recuperar presencia en su zona histórica y para la ciudad sería muy positivo recuperar el "monumento popular" que era el Gasómetro de Boedo. No debe olvidarse que el Gasómetro (y el club construido a su alrededor) era un gigantesco símbolo de la pujanza de las clases medias y populares de la Buenos Aires de la primera mitad del siglo XX. Recuperar tal lugar histórico implicaría rescatar esos procesos de construcción social. Es cierto que el club podría limitarse a ampliar su sede y construir un microestadio y esa situación sería mejor que la actual. Pero también es cierto que así no se recuperaría el monumento popular que fue el Gasómetro, las instalaciones deportivas serían menores y un eventual cambio de perfil de la zona sería moderado o inexistente. La instalación del estadio podría incentivar inversiones vinculadas con el turismo, generando una renovación urbana que la zona necesita. El desarrollo de un perfil turístico permitiría dinamizar la actividad en el barrio, lo que (entre otras cosas) podría mejorar la seguridad en la zona. Debe destacarse que la zona de Boedo tiene una excelente accesibilidad por transporte público, siendo abastecida por numerosas líneas de colectivos y 2 líneas de subte. Muchos hinchas incluso llegarían caminando. Todo lo contrario a lo que ocurre con el actual estadio del club. No puede descartarse la oposición de algunos vecinos. Sin embargo, este tema no debe magnificarse, teniendo en cuenta que los partidos de fútbol se desarrollan cada 15 días. Sería importante no dar demasiado crédito a visiones anti-urbanas y no considerar al fútbol como un mal a erradicar de la ciudad: el fútbol es parte de la cultura de Buenos Aires. En cualquier caso, no parece un tema imposible de solucionar. Además, el regreso paulatino del club al barrio (primero con un microestadio y la ampliación de la sede) probablemente iría generando condiciones más favorables para la eventual construcción del estadio de fútbol. Una cuestión que surge al hablar de la vuelta de San Lorenzo a Boedo son sus implicaciones para las políticas urbanas en la zona sur de Buenos Aires. El debate obliga a plantearse las posibilidades que tiene un estadio de fútbol (con infraestructura deportiva complementaria) tanto para construir ciudad o enriquecer la existente como para construir sociabilidades, tanto en el entorno de Avenida La Plata como en el del Bajo Flores. Además, es necesario analizar las pérdidas y ganancias de los actores involucrados: el club y sus socios e hinchas y el resto de la sociedad, representada políticamente por las autoridades del GCBA y la Legislatura (esta clasificación es demasiado simplificada pero permite vislumbrar los conflictos subyacentes). He escuchado más de una declaración pública de políticos o funcionarios del GCBA manifestando que, palabras más palabras menos, si bien San Lorenzo enfrenta problemas en el Bajo Flores su presencia (la del estadio) hace que gane la ciudad como un todo. Se presenta así a la situación como un juego de suma cero: lo que pierde San Lorenzo lo gana el resto de la sociedad. Sin embargo, creo por el momento el juego ha sido uno de suma negativa: el club se ve perjudicado sin que el resto de la sociedad se beneficie. No debería verse a la vuelta del estadio de San Lorenzo a Boedo como el reconocimiento del fracaso de la urbanización del Bajo Flores, el tema es bastante más complejo que eso. Se trata de una institución centenaria buscando recuperar su identidad y desarrollar su máximo potencial como club social, ni mas ni menos. En cualquier caso, San Lorenzo ha hecho mucho por contribuir al desarrollo del Bajo Flores y lo seguirá haciendo. No parece que el estadio Pedro Bidegain haya desempeñado un rol significativo en el desarrollo del Bajo Flores y la zona no se vería demasiado afectada por su eventual desaparición, aunque sí considero que el club no puede perder su lugar en la zona y debe seguir cumpliendo su función social, lo que se lograría manteniendo la Ciudad Deportiva. Más aún, la Ciudad Deportiva, que quedó bastante desarticulada con la construcción del estadio, podría incrementar su espacio para la práctica de deportes, en beneficio de los socios y los vecinos de la zona. Por el contrario, considero que el estadio (y las instalaciones deportivas complementarias) podría tener un fuerte impacto positivo en la zona de Avenida La Plata 1700, tanto a nivel social como por la renovación urbana implicada. Existe un discurso permanente desde el Gobierno de la Ciudad manifestando su voluntad de priorizar a la zona sur de Buenos Aires. Sería bueno comenzar a reconocer a Boedo como parte del sur de la ciudad. De hecho, una forma de comenzar a resolver los problemas del sur de Buenos Aires sería reconocer sus fortalezas (la cultura, el tango) en lugar de realizar un permanente recorte mental y geográfico que vincula a la zona con sus carencias. Lejos de ser una cuestión abstracta, la vuelta de San Lorenzo a Boedo es un proceso que implicará como mínimo, en un futuro cercano, la construcción de un microestadio en Avenida La Plata al 1700. Y tal vez, en un futuro no tan lejano, la construcción de un estadio de fútbol en Boedo. En este momento, la conmemoración de los 30 años de la desaparición del Gasómetro nos encuentra con la iniciativa "pro vuelta" de San Lorenzo a Boedo instalada en los debates internos del club y con un conocimiento bastante generalizado por parte del resto de la sociedad. En ese marco, estas reflexiones pretenden contribuir a construir una ciudad más vivible, consciente de su historia, de sus construcciones sociales y de sus riquezas culturales. Con San Lorenzo en Avenida La Plata, por supuesto.

PALABRA AUTORIZADA: SEGUNDA OPINIÓN

Compartimos el enfoque del Arquitecto Mario Sabugo, quien destaca la posible construcción de un Microestadio, subraya la importancia de "restaurar un monumento popular y local" como lo fue (y lo es) el Gasómetro y concluye que las dificultades y las molestias que podría causar un estadio en Boedo tienen solución y son completamente manejables. Responde el Arquitecto Mario Sabugo. Profesor Titular de Historia de la Arquitectura y el Urbanismo en la Facultad de
Arquitectura, Diseño y Urbanismo de la UBA. En el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires ha sido Consejero del Plan Urbano Ambiental (2004-5) y posteriormente Subsecretario de Planeamiento (2006-7). Actualmente es asesor de la Comisión de Planeamiento Urbano de la Legislatura de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.

Cuestionario

GRANDES ESTADIOS Y CIUDAD

1-   ¿Porqué considera que el tema Grandes Estadios está prácticamente ausente en la planificación urbana en la Argentina (tanto a nivel académico
como en la gestión pública) ?

2-   Respuesta: Es una entre tantas otras ausencias conceptuales en la disciplina urbanística. En particular, deriva de la carencia de estudios acerca de los barrios, dentro de los cuales los estadios tienen un papel muy importante, desde el punto de vista institucional, como equipamiento deportivo de los clubes y, desde el punto

3-   de vista urbanístico arquitectónico, como monumentos populares y locales.

2- Existe cierta tendencia a pensar que los grandes estadios deben ubicarse en las afueras de las ciudades y tener grandes estacionamientos. Esta priorización de los aspectos funcionales lleva a proponer localizaciones alejadas para los nuevos estadios, sin tomar en cuenta los aspectos culturales e identitarios y la relación de los estadios con los barrios en que se erigen ¿Se identifica con esta línea de pensamiento?

Respuesta: En general, no. Puede ser un criterio admisible en algunos casos de nuevos grandes estadios genéricos, que no dejan de ser útiles en ciertas circunstancias. La experiencia del estadio único de La Plata, que no consiguió suplantar, por razones afectivas, a los dos viejos estadios del Bosque, es aleccionadora para todos.

 

SAN LORENZO EN EL BAJO FLORES

4-   ¿Cuál es su opinión sobre la política llevada a cabo por el ex Intendente de facto Brigadier Osvaldo Cacciatore de entregar grandes terrenos en el sur de Buenos Aires a clubes deportivos y sociales? ¿Considera que condicionó las características de urbanización de la zona sur? San Lorenzo, que ya tenía terrenos en la zona desde los 60, ¿se vio perjudicado?

Respuesta: Fue una política tal vez orientada a buscar consenso político mediante esos favores a diferentes instituciones, pero poco justificada desde el punto de vista urbanístico, pues al fraccionar y conceder predios a instituciones particulares
de hecho obstaculizó definitivamente el desarrollo de un proyecto urbanístico global para el área.

 

-         ¿Le parece probable que en 20 años las villas de emergencia del sur de la Ciudad de Buenos Aires (p.ej: la villa 1-11-14) sean lugares similares a, por ejemplo, el Barrio Manuel Dorrego ("Los Perales")? ¿Considera que la apuesta del club San Lorenzo de concentrar su infraestructura en el Bajo Flores y crecer con la zona es una apuesta segura?

 

Respuesta: Ante todo, ese tipo de planteo en cuanto a lo morfológico y a la escala, que se suele llamar de "monoblocks", es muy difícil que vuelva a ensayarse en nuestro tiempo. La única perspectiva que hoy por hoy parece viable (aunque esa viabilidad está por demostrarse) es una progresiva regularización dominial y urbana de asentamientos como la 1-11-14 y su integración al entorno. La apuesta de San Lorenzo por el Bajo Flores no es segura, pero es digna de consideración. Pues lo que afirmamos más arriba (respuesta 1) sobre las canchas y los barrios tiene validez también en este caso.

LA VUELTA DE SAN LORENZO A BOEDO

Desde hace varios años grupos de socios del Club San Lorenzo de Almagro vienen impulsando que el club recupere presencia en Boedo (por ejemplo, la agrupación De Boedo Vengo ha presentado en 2007 el "Proyecto La Gloriosa Vuelta a Avenida La Plata"; hay también proyectos de agrupaciones como la Subcomisión del Hincha). Al respecto:

¿Qué opina sobre la posible construcción de un microestadio de alrededor de 4.500 m2 en Boedo, en el predio recuperado a través de la Ley de Reparación Histórica de 2007?

Respuesta: Me parece muy válida e interesante para el barrio y para el club.

Independientemente del financiamiento de la obra ¿le parece posible la reconstrucción de un estadio de fútbol en Av. La Plata 1700? ¿Qué efectos piensa que podría tener sobre el barrio? ¿Piensa que puede constituir un elemento de marketing urbano para Boedo (cultura, turismo, etc.)?

Respuesta: Puede mejorar el marketing urbano, pero eso no es importante para el barrio en sí, sino más bien para sus visitantes. Lo principal para el barrio es restaurar lo que más arriba denominamos un monumento popular y local, que por añadidura debería ser adecuadamente manejado en su diseño para influir positivamente en el desarrollo urbano de su entorno.

Uno de los aspectos que genera dudas sobre la posible vuelta del estadio a Boedo es el espacio reducido para construir estacionamientos y las vías de acceso al lugar. El presidente de AFA, Julio Grondona, se ha preguntado "¿Se imagina lo (difícil) que sería hoy sacar a las multitudes de Av. La Plata?". ¿Le parece que un estadio de fútbol en Av. La Plata 1700 tendría problemas de accesibilidad?

Respuesta: Puede tenerlas, pero resolverlas es un asunto que se puede resolver, y mejor aún que en la ubicación del Bajo Flores. Se trata de una cuestión de organización y de aprovechar y mejorar el transporte público disponible.

Otro de los interrogantes sobre la vuelta del Gasómetro a Boedo tiene que ver con las molestias a los vecinos. ¿Le parece una dificultad insalvable?

Respuesta: Las molestias deben ser tenidas muy en cuenta, pero a mi criterio son manejables, tomando en cuenta la experiencia de otros estadios y sus entornos (River, Ferro, Vélez, Obras, etc.).

PALABRA AUTORIZADA: MÁS OPINIONES

En esta edición citamos a los arquitectos Eduardo Cajide y Sergio Zicovich Wilson. El primero subrayó que un Microestadio en Boedo resultaría "atractor y prestigiante" para el barrio mientras que el segundo se distanció el "zoning", que discrimina sectores urbanos por funciones. Arq. Eduardo Cajide ,Especialista en proyectos urbanos. Profesor titular Arquitectura I a IV y Profesor titular Proyecto Arquitectónico Urbano en la Facultad de Arquitectura, Diseño y Urbanismo de la Universidad de Buenos Aires. Consejero del Consejo del Plan Urbano Ambiental de la Cuidad Autónoma de Buenos Aires. Es "hincha" de San Lorenzo de Almagro. Aclaración del profesional: Leyendo el cuestionario completo, aparece un tema subyacente que entiendo es interesante abordar. Se trata de la diferencia sustancial que existe entre la definición "Grandes Estadios" y la de Clubes Deportivos Sociales y Culturales que cuentan con un gran estadio; esta diferencia no es menor, ya que entiendo, condiciona el marco de las reflexiones y las alternativas de abordaje a la temática. Hay diferencias de inserción social, involucramientos, objetivos, condicionantes y desarrollo histórico.La segunda definición que propongo incorporar, es el concepto de unicidad de las temáticas urbanas, en efecto, la ciudad es un organismo único, complejo e interrelacionado, por lo tanto sus particularidades deben ser atendidas y reflexionadas como parte de un todo.

Por último, un tercer principio a tener en cuenta: es con respecto al cambio operado en las últimas décadas tanto en los vínculos sociales como en las demandas ciudadanas, con la consecuente redefinición de la correspondencia entre intereses individuales, colectivos y generales. Si la ciudad es el lugar de los intereses diversos y contradictorios, en democracia el espacio del pacto y la negociación, si sus artefactos

urbanos forman parte de un sistema único, cualquier cambio o predefinición implican unas acciones que deben abordarse desde la responsabilidad social y colectiva.

1-      ¿Por qué considera que el tema Grandes Estadios está prácticamente ausente en la  planificación urbana en la Argentina (tanto a nivel académico como en la gestión pública)?

En la pregunta hay implícita una respuesta "Está prácticamente ausente".
Bien, es una opinión. En el ámbito académico, la temática es abordada desde la lógica de los grandes equipamientos, esto incluye las demandas de movilidad, diversidad de las ofertas urbanas, la preferencia del transporte público frente al automóvil, los impactos y la integración física y simbólica, entre otras cuestiones, así como los costos y beneficios, tanto económicos como sociales... para toda la ciudad, ya que estos programas de masividad siempre tienen consecuencias y responsabilidades de escala metropolitana.En cuanto a la planificación pública, de el estudio de las normativas vigentes surge que, estos equipamientos tienen una legalidad particular y especial, pero cabe apreciar que el problema que aparece en una ciudad como Buenos Aires, es muy particular: Es la ciudad del mundo con mas estadios construidos, en relación a sus otras variables, de los cinco grandes clubes de fútbol, tres residen en la ciudad central y los otros dos a escasas cuadras del centro; todos centenarios, ninguno de ellos fue construido siguiendo algún patrón de planificación, una reflexión previa o algún orden territorial, son el producto de la historia particular de nuestra ciudad y sus barrios.

2-      Existe cierta tendencia a pensar que los grandes estadios deben ubicarse en las afueras de las ciudades y tener grandes estacionamientos. Esta priorización de los aspectos funcionales lleva a proponer localizaciones alejadas para los nuevos estadios, sin tomar en cuenta los aspectos culturales e identitarios y la relación de los estadios con los barrios en que se erigen ¿Se identifica con esta línea de pensamiento?

Mi "línea de pensamiento" esta desarrollada en la introducción, no hay soluciones dogmáticas ni prefiguraciones ideales, estas dependen de la forma tamaño y estructura de la ciudad, así como de su devenir histórico y sus objetivos a futuro. En el caso de Buenos Aires "Un estadio en las afueras".¿Qué significa? ¿El estadio de Vélez en Luján o el de Boca en Ensenada? Esa solución es posible en ciudades de otra dimensión o con uno o dos instituciones que: ¡puedan y quieran! Compartir (¡recuerden La Plata! o Avellaneda). Otro comentario merece la relación establecida en el cuestionario entre estadios y estacionamientos, pareciera que solo se piensa en la posibilidad del automóvil; no es posible pensar la ciudad del siglo XXI sin abordarla desde la "Cultura de la congestión" esto lleva, necesariamente a la demanda de más y mejor transporte público, eficiente, cómodo, menos contaminante, con frecuencias programadas en función de horarios y demandas, con formaciones especiales para eventos, etc., Hay una gran experiencia y ejemplos en otras ciudades del mundo, en algunas se ha llegado a prohibir la llegada en auto. Hay mucho que ver, reflexionar y aprender.

 

3-      ¿Cuál es su opinión sobre la política llevada a cabo por el ex Intendente de facto Brigadier Osvaldo Cacciatore de entregar grandes terrenos en el sur de Buenos Aires a clubes deportivos y sociales? ¿Considera que condicionó las características de urbanización de la zona sur? San Lorenzo, que ya tenía terrenos en la zona desde los 60, ¿se vio perjudicado?

Está comprobado que las áreas monofuncionales, con exceso de
especialización son contraproducentes para el buen funcionamiento de las ciudades. La buena ciudad debe ser polivalente, con mixtura social y de usos, con este enorme distrito de clubes la que ha resultado perjudicada, es el área sur, y la ciudad en su conjunto resultando un lugar sin vida urbana, ni vecinos, como una periferia interior, hostil e insegura que deberá reconsiderarse y volver a pensar para su integración. Se puede lograr: siguiendo los lineamientos del Plan Urbano Ambiental de la ciudad, construyendo ciudad en la ciudad.

4-      ¿Le parece probable que en 20 años las villas de emergencia del sur de la Ciudad de Buenos Aires (p.ej: la villa 1-11-14) sean lugares similares a, por ejemplo, el Barrio Manuel Dorrego ("Los Perales")? Considera que la apuesta del club San Lorenzo de concentrar su infraestructura en el Bajo Flores y crecer con la zona es una apuesta segura?

La frontera entre urbanismo y política es muy difusa. Una sociedad fragmentada es injusta, la ciudad que la alberga también. Sólo con justicia social lograremos superar la miseria urbana que son nuestras villas. Existen las soluciones legales y las técnicas: la Constitución de la ciudad, su Plan Urbano Ambiental y una serie de ordenanzas estipulan la urbanización de las villas. La falta de iniciativas al respecto, así como las débiles respuestas sobre el problema social del acceso a la vivienda digna es un problema político, de prioridades políticas con responsabilidades compartidas entre dirigentes y ciudadanía.

5-      ¿Qué opina sobre la posible construcción de un microestadio de alrededor de 4.500 m2 en Boedo, en el predio recuperado a través de la Ley de Reparación Histórica de 2007?

Estoy de acuerdo con la construcción del microestadio en Av. La Plata, ya que más allá de la reparación histórica lo veo como un elemento atractor y prestigiante para el barrio. Y frente a la gran oferta de equipamientos de las áreas Central y Norte de la ciudad sobre el Oeste y el Sur, este micro estadio cumpliría además un rol equilibrador interesante y necesario.

6-      Independientemente del financiamiento de la obra ¿le parece posible la reconstrucción de un estadio de fútbol en Av. La Plata 1700? ¿Qué efectos piensa que podría tener sobre el barrio? ¿Piensa que puede constituir un elemento de marketing urbano para Boedo (cultura, turismo, etc.)?

7-      Uno de los aspectos que genera dudas sobre la posible vuelta del estadio a Boedo es el espacio reducido para construir estacionamientos y las vías de acceso al lugar. El presidente de AFA, Julio Grondona, se ha preguntado "¿Se imagina lo (difícil) que sería hoy sacar a las multitudes de Av. La
Plata?". ¿Le parece que un estadio de fútbol en Av. La Plata 1700 tendría problemas de accesibilidad?

8-      Otro de los interrogantes sobre la vuelta del Gasómetro a Boedo tiene que ver con las molestias a los vecinos. ¿Le parece una dificultad insalvable?

6, 7 y 8- Creo que se trata de una sola pregunta...y es perturbadora, me plantea toda una serie de enigmas, que paso a compartir. ¿Queremos la vuelta del club...o del estadio? ¿Queremos la vuelta de las actividades sociales, culturales, relacionales o del estadio? ¿Qué pasa con la generación que no conoce Av. La Plata más que por historias contadas por sus mayores? ¿Cuál es su vínculo afectivo con la ciudad Deportiva? ¿Cuánto hay de nostalgia por el pasado personal, de deseo de recuperar
infancia, juventud o años perdidos? ¿Cómo juega la responsabilidad social en un proyecto de esta dimensión? Creo que muchas de estas cuestiones no tienen respuesta, como la mayoría de los enigmas. Luego, más allá de los condicionantes sentimentales individuales, la pérdida de la sede de Av. La Plata de una institución de la dimensión de San Lorenzo, su reemplazo por un hipermercado y la construcción en tiempo y espacio de sus nuevas instalaciones significó para la ciudad un hecho, como mínimo, altamente perturbador y conmocionante, con discusión urbana y social que por lo visto no esta cerrada. Al respecto cabe decir que sobre la preocupación del Sr. Grondona, que, un estadio en Av. La plata tendría en sus cercanías 2 líneas de subterráneo y una autopista metropolitana.Luego, en lo concerniente al impacto de los estacionamientos, he reflexionado al respecto en párrafos anteriores, y sobre la resistencia de vecinos... esta es la temática urbanística que cuenta con más bibliografía, experiencias diversas y reflexiones en el mundo contemporáneo, da como para un seminario. Sólo puedo agregar que solución tiene. Es decir, si nos abstenemos de incorporar la dimensión económica y financiera, en mi opinión, las dificultades de orden técnico son importantes, pero salvables. También hay otra cuestión que no puedo ocultar tiene sabor a paranoia e involucra la responsabilidad social. Primero: la pérdida de Av. La Plata fue negativa para toda la ciudad. Segundo: la aparición de la ciudad deportiva en bajo Flores es positiva, para el sur postergado y por tanto para toda la ciudad.
Av. La Plata fue, para la ciudad, un fracaso social y un duro aprendizaje. La ciudad, no solo los sanlorencistas, vieron desmantelar un pedazo de su historia. Por eso mismo, no quisiera que el bajo Flores no sea visto y leído en su verdadera dimensión, con todas sus potencialidades a futuro intactas sin eludir la responsabilidad frente a la ciudad. ¿Qué pasaría si "volviéramos a Av. La
Plata" con el bajo Flores? ¿Quedaría abandonado? ¿Cuál es el proyecto global? ¿No apostamos a sumar mas energía positiva en un barrio que si bien no es el de origen, tampoco es tan extraño ni tan lejano? ¿No vale la pena el desafío hacia el futuro y no tanto hacia el pasado? ¿Por qué no "Boedizar" Flores Sur?

Arq. Sergio Zicovich Wilson Titular de CH&ZW - Chiaradia y Zicovich Wilson, Arquitectos. Profesor de Historia de la Arquitectura en la Universidad de Buenos Aires. Se ha desempeñado como funcionario del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires en áreas vinculadas a la Arquitectura y el Planeamiento Urbano. Ha publicado numerosos artículos en medios gráficos y digitales especializados de su profesión.

1-      ¿Por qué considera que el tema Grandes Estadios está prácticamente ausente en la planificación urbana en la Argentina (tanto a nivel académico como en la gestión pública)?

Se contesta con la siguiente

2-      Existe cierta tendencia a pensar que los grandes estadios deben ubicarse en las afueras de las ciudades y tener grandes estacionamientos. Esta priorización de los aspectos funcionales lleva a proponer localizaciones alejadas para los nuevos estadios, sin tomar en cuenta los aspectos culturales e identitarios y la relación de los estadios con los barrios en que se erigen ¿Se identifica
con esta línea de pensamiento?

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